En la imposibilidad de acompañarle y de despedirle la comunidad acudimos a la oración rogando por ella.
Señor Jesús, confiamos a tu amor misericordioso a nuestra Hermana, que estuvo fielmente consagrada a ti, y a quien entregó su vida en la evangelización de las jóvenes más necesitadas en su servicio generoso como cocinera y en la aceptación, con fe y valentía, de sus múltiples enfermedades. Recompénsala con la felicidad eterna y con el gozo de estar formando parte de la comunidad celeste de la que es madre y fundadora Santa Vicenta María.


Entzun, Jainko ona, nire otoitza!
Larri daukat bihotza.
Arnasa dut joana,
nire maitearen arnasarekin batera.
Zeu zaitut orain  estualdian babesleku,
ilunaldian altzo goxo,
heriotzaren ertzetan bizi-iturri.
Zurekin bat eginik bizi nahi nuke betiko,
hain maite izan dudanarekin batera.
Besoak eta bihotza zabalik hartzen gaituzu,
mundura etortzean,
gure eguneroko ibilbidean
eta hemendik ateratzean:
horixe da gure itxaropena.
Eskerrik asko, Jauna!

Ante Ti, Señor  y fuente de la vida,
recordamos con cariño a Natalia – Hna. Andrea
que nos fue familiar y persona cercana.
Que nada de los esfuerzos de su vida se  pierda.
Que los que seguimos en este mundo
sepamos respetar sus obras y su ejemplo.
Que siga viva en nosotros y en nuestros corazones.
Que nos mantenga unidos en la paz y amistad.
Te damos gracias
por todo lo que a través de Natalia – Hna. Andrea
hemos recibido de Ti,
que vives por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo…