Ha formado parte del grupo scout Goizalde de Otxarkoaga desde los ocho a los dieciocho años. Ha sido monitor del grupo scout.

Te has marchado, Unai, en la sombra de la sombra de este virus.
¿Lo ves? Tú mueres, el virus sigue vivo en las esquinas,
como un aviso de la sombra
que levanta el dedo cruel y nos avisa: ¡No podéis juntaros para llorar!
¡No hay despedidas…!
Te has ido sin la mano cálida de las personas que más te quieren,
sin esa lágrima del último abrazo,
soledad fría y dura que se extiende como una plaga desnuda
en las paredes desvestidas de cada hospital.
Te has ido de Bego, de Genaro, de Charo, de Bea,
y del resto de tu familia, amigos y amigas.
Te has ido de las fotografías de viajes, comidas, excursiones y campamentos,
de tus proyectos de vida, de tus sueños…
pero no, todo tu ser no se ha ido, se ha quedado en nuestras almas,
y en esa mirada bonachona, como una bendición,
que ahora nos dice: ¡Os quiero arco iris, luz del cielo entre las lágrimas!
Que Dios padre-madre te acoja.


Entzun, Jainko ona, nire otoitza!
Larri daukat bihotza.
Arnasa dut joana,
nire maitearen arnasarekin batera.
Zeu zaitut orain  estualdian babesleku,
ilunaldian altzo goxo,
heriotzaren ertzetan bizi-iturri.
Zurekin bat eginik bizi nahi nuke betiko,
hain maite izan dudanarekin batera.
Besoak eta bihotza zabalik hartzen gaituzu,
mundura etortzean,
gure eguneroko ibilbidean
eta hemendik ateratzean:
horixe da gure itxaropena.
Eskerrik asko, Jauna!

Ante Ti, Señor  y fuente de la vida,
recordamos con cariño a Unai
que nos fue familiar y amigo cercano.
Que nada de los esfuerzos de su vida se  pierda.
Que  los que seguimos en este mundo
sepamos respetar sus obras y su ejemplo.
Que siga vivo en nosotros y en nuestros  corazones.
Que nos mantenga unidos en la paz y amistad.
Te damos gracias
por todo lo que a través de él
hemos recibido de Ti,
que vives por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo…